Migración, estrategia de adaptación frente al cambio climático

  • 26 noviembre, 2010 |

México, D.F. (CIMAC).- La pérdida de

cosechas y parcelas debido a las fuertes lluvias,

inundaciones y deslaves de tierra han hecho que

la migración en Chiapas se convierta en una

estrategia de adaptación a los impactos del cambio climático.

Esta es una de las conclusiones del estudio de

caso sobre migración y género «Las que se van,

las que se quedan: reacciones frente al cambio

climático», elaborado por la investigadora de la

Fundación Heinrich Böll Stiftung, Jenny Jungehülsing.

En entrevista con esta agencia, la especialista

en movilidad geográfica, dio a conocer los

principales hallazgos de su análisis, el cual,

buscó abordar los impactos de la migración en el

estado de Chipas desde un enfoque diferenciado entre mujeres y hombres.

–¿De dónde surge el interés de investigar la

migración como un efecto del cambio climático en Chiapas?

«Esta comprobado que el cambio climático

transforma la vida de las personas; y en zonas

fuertemente afectadas por éste, como son los

municipios de Motozintla, en la Sierra Madre de

Chiapas y Mazatán, en la región costera del

Soconusco -donde realicé el estudio de campo- hay que conocer los impactos.

«Se escogió este estado por sus particularidades:

se ubica entre el océano Pacífico, el Caribe y el

Golfo de México, lo que hace que la incidencia de

tormentas y huracanes sea común, aunque desde los años 90 éstos han aumentado.

Además su economía regional basada en la

producción agrícola, los problemas de

deforestación, degradación del suelo, los altos

niveles de pobreza y marginación, y las

desigualdades en la zona hacen que la entidad sea

particularmente vulnerable a los fenómenos climatológicos»

–¿Qué implicó analizar la migración ambiental

desde una perspectiva diferenciada entre mujeres y hombres?

«Con esta investigación se pudo demostrar que

los efectos del deterioro ambiental aceleran los

procesos migratorios, pero además encontrar que

existen marcadas diferencias en cuanto a número

de personas, patrones, razones y motivaciones,

entre la movilidad femenina y la masculina.

«Se sabe muy bien que las relaciones de género,

si bien no son el elemento más dominante y

decisivo en la estructura de la sociedad, sí son

un factor que determina la forma en que las

personas se adaptan y reaccionan ante el cambio

climático, y saber esto ayuda a formular

políticas y programas públicos a favor de todos».

La investigación realizada por Jenny

Jungehülsing consistió en entrevistas con

expertos en migración, cambio climático, y

género; y además en 77 entrevistas con personas

migrantes, no migrantes y afectados directos o

indirectos de eventos climáticos.

–Todavía existe la especulación de que el cambio

climático no es un factor para que las personas

emigren de sus lugares de origen, ¿esta investigación refuta dicha idea?

«Definitivamente la migración es una estrategia

de adaptación, pero el cambio climático no es el

único factor. Lo interesante de Chiapas es que el

desplazamiento internacional y al interior del

país es relativamente nuevo. Entonces no tiene la

historia de Michoacán, Sonora o Jalisco.

«Es decir, se trata de un fenómeno ‘nuevo’ por lo

que se puede ver más claramente el impacto del

cambio climático. Sin embargo, también se pueden

distinguir factores como la crisis económica

causada por la agricultura, sobre todo de la

producción de café en la sierra, que desde los

años 80 ha influido en esta decisión».

–De acuerdo con roles tradicionales de género

las mujeres son «las que se quedan», en este

sentido, ¿qué pasa con las chiapanecas?

«Uno de los resultados más claros del estudio

-que no es nuevo-, es que las mujeres casadas no

migran, pero las que si lo hacen es en compañía

del esposo como una forma de adaptación al cambio climático.

«Muchas de las que se quedan en casa me contaron

que les gusta la idea de estar solas porque

pueden decidir por sí mismas y no tienen que

atender al esposo. Ese tipo de cosas aunque no

tienen que ver con el cambio climático sí reflejan las condiciones de género.

Los datos que da la especialista son

significativos porque de acuerdo con el Banco de

México, las remesas enviadas a Chiapas han ido en

aumento, de 75 millones de dólares en el 2003 a

alrededor de 107 millones en 2007, así explica:

«A muchas mujeres les molesta que sus esposos les

hablen todos los días para ver si están en casa,

aunque la mayoría dice que desde que sus parejas

migran la situación económica mejoró notablemente

y además tienen mas libertades».

— En este caso, ¿cuál es la causa de que los

hombres emigren y las mujeres se queden?

«Los efectos del cambio climático en esta región

afectan de forma desproporcionada a la

agricultura y las mujeres, participan poco en

este ámbito y además muy pocas son propietarias

de la tierra, es decir, son afectadas de manera indirecta.

«Ellas no participan en la cosecha porque están

dedicadas a las tareas del hogar; en realidad dos

terceras partes no generan ingresos propios, y

las que si lo hacen son mujeres jóvenes o madres

solteras que se ven obligadas a trabajar porque

sus parejas se desplazaron a otras regiones».

En el estudio, se precisa que la migración

chiapaneca se debe a varios factores, entre

ellos: el levantamiento zapatista de 1994, la

crisis agraria a raíz del Tratado de Libre

Comercio de América del Norte y la caída de los

precios internacionales del precio del café, principal actividad de la región.

–Durante la última década en México la migración

también es desencadenada por efectos del cambo

climático como los huracanes «Mitch» en 1988 y

«Stan» en 2005, pero ¿en tu opinión, el debate

sobre migración, cambio climático y género ya

esta posicionado a nivel nacional e internacional?

«Para nada, incluso creo que en la investigación

sobre cambio climático y género queda mucho por

hacer y juntarlos con la migración es incipiente,

queda mucho por hacer. En México migración y

género ya es un debate, pero éste no tiene un cruce con el cambio climático.

«A nivel político, los países del primer mundo

veían en la migración un problema pero es una

realidad que se esta convirtiendo en una

estrategia viable de adaptación; y hay que apoyar

para que la gente no tenga que emigrar y si lo

hace, apoyar formas de migración sustentable».

–¿Entonces, hace falta más debate e investigación sobre estos tremas?

«Hay muchos estudios de caso pero no

investigaciones más amplias. Creo que en un país

como este con tantos institutos e investigadores,

se debe abarcar el tema para apoyar la generación de políticas públicas.

«Con esto se podrían generar condiciones de vida

segura, pero opino que la migración hay que verla

como estrategia y desde una perspectiva de género».

En opinión de Jenny Jungehülsing, la migración en

el sur de Chiapas tiene que ver con el cambio

climático, aunque parece que las mujeres jóvenes

aprovechan esta estuación para realizarse y tener la vida que ellas quieren.

Esto representa que la migración también es una

oportunidad para las mujeres jóvenes, sobre todo

las de entre 14 y 19 años de edad, quines desean

seguir sus estudios en lugares como Tijuana,

Mexicali, Quintana Roo o Estados Unidos, lo cual

esta cambiando las normas sociales, concluyó.


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