En grave peligro el futuro de los medios de subsistencia, la salud y el medio ambiente

  • 6 marzo, 2019 |

Cancún.- Un informe de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés / Food and Agriculture Organization) presentó pruebas preocupantes de que la biodiversidad que sustenta los sistemas alimentarios está desapareciendo, lo que pone en grave peligro el futuro de los medios de subsistencia, la salud y el medio ambiente.

La ya frágil seguridad alimentaria está al borde del colapso, alertó José Graziano da Silva, director general de la FAO, quien además advirtió que la biodiversidad se tiene que utilizar de forma sostenible para poder responder mejor a los crecientes desafíos del cambio climático.

El estudio El estado de la biodiversidad para la alimentación y agricultura en el mundo –el primero de su tipo realizado hasta ahora– advierte que “una vez perdida la biodiversidad y todas las especies que sustentan los sistemas alimentarios y las personas que producen alimentos ya no pueden recuperarse”.

La biodiversidad para la alimentación y la agricultura incluye todas las plantas y animales que proporcionan alimentos, piensos, combustible y fibra; también abarca la miríada de organismos que apoyan la producción alimentaria por medio de servicios ecosistémicos, lo que se denomina “biodiversidad asociada”.

Figuran, entre otras, todas las plantas, animales y microorganismos como insectos, lombrices, hongos y bacterias que habitan en el suelo, murciélagos, aves, y ecosistemas marinos como los manglares, arrecifes de coral y las praderas, que purifican el agua y el aire y mantienen sanos a los peces y combaten las plagas y enfermedades.

Afectaciones

El informe, elaborado por la FAO bajo la Dirección de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura, examina todos esos elementos, y se basa en información proporcionada de manera específica para el estudio por 91 países, y en el análisis de los últimos datos a nivel mundial.

“La biodiversidad es fundamental para salvaguardar la seguridad alimentaria mundial, mejorar la subsistencia rural y reforzar la resiliencia de personas y comunidades. Tenemos que utilizarla de forma sostenible para poder responder mejor a los crecientes desafíos del cambio climático”, aseguró José Graziano da Silva, director general de la FAO,

“Menos biodiversidad significa que las plantas y animales sean más vulnerables a plagas y enfermedades. La pérdida creciente de biodiversidad para la alimentación y la agricultura, agravada por la dependencia de cada vez menos especies para alimentarnos, está llevando la ya frágil seguridad alimentaria al borde del colapso.”

El informe denuncia, asimismo, la disminución de la diversidad vegetal en las explotaciones agrícolas, el aumento del número de razas ganaderas en peligro de extinción, y el incremento de la proporción de poblaciones de peces que padecen sobrepesca.

De unas seis mil especies de plantas que se cultivan para obtener alimentos, menos de 200 contribuyen de manera sustancial a la producción alimentaria mundial, y tan sólo nueve representan 66 por ciento del total de la producción agrícola.

La producción ganadera mundial se basa en unas 40 especies animales, de las que sólo un puñado proporciona la mayor parte de la carne, leche y huevos. De las siete mil 745 razas de ganado locales (que hay en un solo país) registradas en el mundo, 26 por ciento está en peligro de extinción.

Casi un tercio de las poblaciones de peces están sobreexplotadas, y más de la mitad han alcanzado su límite de explotación sostenible.

En declive

La información de los 91 países que han aportado datos –entre ellos México– revela que las especies silvestres para la alimentación, y muchas otras que contribuyen a los servicios ecosistémicos vitales para la alimentación y la agricultura, están desapareciendo rápidamente, incluidos los polinizadores, organismos del suelo y los enemigos naturales de las plagas.

Por ejemplo, los países informan que 24 por ciento de casi cuatro mil especies silvestres alimentarias –sobre todo plantas, peces y mamíferos– están disminuyendo, pero es probable que la proporción de alimentos silvestres en declive sea mayor, ya que se desconoce el estado de más de la mitad de las especies de alimentos silvestres.

El mayor número de especies de alimentos silvestres en declive está en países de América Latina y el Caribe, seguidos de Asia, el Pacífico y África, lo que podría ser, sin embargo, resultado de que las especies para obtener alimentos están más estudiadas en esos países que en otros.

Muchas especies de la “biodiversidad asociada” también están gravemente amenazadas; se incluyen aves, murciélagos e insectos que ayudan a controlar plagas y enfermedades, la biodiversidad del suelo y polinizadores silvestres como abejas, mariposas, murciélagos y aves.

Los bosques, pastizales, manglares, praderas marinas, arrecifes de coral y los humedales en general –todos ecosistemas clave que prestan numerosos servicios esenciales para la alimentación y la agricultura y son el hábitat de innumerables especies– también están disminuyendo rápidamente.

Las principales causas de la pérdida de biodiversidad para la alimentación y la agricultura que citan la mayoría de países que aportan información, son los cambios en el uso y gestión de la tierra y el agua, seguidas de la contaminación, la sobrepesca y la sobreexplotación, el cambio climático, el crecimiento demográfico y la urbanización.

El informe destaca a su vez el creciente interés por las prácticas y enfoques favorables a la biodiversidad: 80 por ciento (88) de los 91 países indican que utilizan una o más prácticas y estrategias como agricultura orgánica, manejo integrado de plagas, gestión sostenible de suelos y bosques, agroecología, agrosilvicultura, acuicultura y restauración de ecosistemas.

Los esfuerzos de conservación, tanto sobre el terreno (áreas protegidas, gestión de granjas) como fuera del emplazamiento (bancos de genes, zoológicos, colecciones de cultivos, jardines botánicos) aumentan también en el mundo, aunque los niveles de cobertura y protección son a menudo inadecuados.

El estudio concluye que “si bien el aumento de prácticas favorables a la biodiversidad es alentador, es necesario hacer más para detener la afectación a la alimentación y la agricultura. La mayoría de países han establecido marcos legales, normativos e institucionales para el uso sostenible y la conservación de la biodiversidad, pero a menudo son insuficientes”.

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