Iniciarán cacería de pseudo cirujanos de programa “Del amor nace la vista”

  • 2 abril, 2018 |

Cancún.- El pool de abogados que representan a los ancianos que perdieron la vista hace dos años en el programa “Del amor nace la vista”, auspiciado por el emporio cinematográfico Cinépolis, anunció que empezará la cacería de los cinco médicos responsables de la ceguera de las personas de la tercera edad.

La ceguera provocada a indígenas mayas por el programa de la Fundación Cinépolis, que aún permanece en la impunidad, deja al descubierto la negligencia gubernamental y la falta de supervisión de la laureada campaña.

En una acción conjunta, los cinco adultos mayores: Alicia Brito Salazar, de 79 años, Hortensia Tepal Puc (66), María Inés Teresita de Jesús Loria (75), Natividad Méndez Rayón (68) y José Tomas Daniel Pech y Uicab, de 69 años, iniciaron procedimientos legales contra el equipo de oftalmólogos y la clínica privada donde fueron intervenidos en 2015.

El abogado Alejandro Foyo Vega, representante legal de los cinco afectados –al final fueron alrededor de 50 los perjudicados– recordó que el Instituto de Salud Visual (Isvi) estaba a cargo del médico Juan Pablo Olivares de Emparan, uno de los demandados, cirujano oftalmólogo con cédula profesional 6673542.

“Son cinco demandas: contra la Fundación Cinépolis, contra los médicos y contra la clínica. Lo que se está pidiendo es que se hagan responsables por los daños que causaron a esas personas con la cirugía de cataratas. Las demandas ya están contestadas por Cinépolis; las cinco, tanto por las víctimas directas como las interpuestas por sus familiares.”

La empresa no se ha hecho responsable por el agravio aun cuando las operaciones fueron auspiciadas, contratadas y promovidas por su propia fundación: “Cuando contesta dice que no es procedente y que no tienen ninguna responsabilidad, que lo único que hicieron fue contratar a la clínica, y que el resultado ya no le interesa a Cinépolis”.

“Creemos que hay una culpa que la teoría llama culpa in vigilando (expresión latina que puede traducirse como “culpa en la vigilancia”); es decir, tu responsabilidad (de Cinépolis) por solo contratar conlleva una responsabilidad hasta el resultado de la operación. No te puedes deslindar diciendo yo nada más pagué y no tengo nada que ver.”

“Como se dice coloquialmente, Cinépolis se está lavando las manos”, y en cuanto a los galenos Foyo Vega comentó que dos médicos ya respondieron y tres andan desaparecidos, se escondieron, cambiaron de domicilio y no se han podido localizar, por lo que se publicarán varios edictos en la prensa de Cancún para emplazarlos a juicio.

Se trata de Juan Pablo Olivares de Emparan (director de la clínica Instituto de Salud Visual (Isvi), Jonathan Lowenberg Sáinz, Blanca B. Figueroa Magaña, Patricia Amézquita García y Omar Honerlage Ceniceros, responsables de la ceguera de las personas de la tercera edad “porque fueron quienes los operaron y quienes para nosotros están prófugos”.

Ojímetro

El “ojímetro” de la Fundación Cinépolis reportó, en 2015, una recaudación de 21 millones 153 mil 721 pesos equivalente, refiere, a tres mil 526 ojos salvados (alrededor de cinco mil 999 pesos por ojo). El principal programas social de la asociación civil ha contado con la colaboración gubernamental y privada.

Cualquiera que vaya al cine con frecuencia, recordará la campaña: “Dona cada vez que vengas a Cinépolis y en las tiendas participantes asociadas a la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales. Con tu ayuda, cuatro mil personas más volverán a ver”, se escucha antes del inicio de cada película.

El programa supone operaciones gratuitas para pacientes de bajos recursos con cataratas. En octubre de 2015, al menos 27 pacientes intervenidos en la clínica Isvi se contagiaron de seudomona, una bacteria propia de quirófanos contaminados que provocó endoftalmitis, que ataca el nervio óptico.

Los cinco ancianos –que luego fueron más de 50– contrajeron la bacteria, que en 15 días genera putrefacción del tejido ocular, con supuración de pus y sangre en el glóbulo. Al menos en dos casos se tuvo que recurrir a medidas extremas: por gravedad, fue necesario extirpar el ojo para salvar el otro.

Alejandro Foyo también condenó  la decisión de la jueza Gloria Montante Tapia, titular del juzgado sexagésimo séptimo de la Ciudad de México, quien mediante el acuerdo del 5 de marzo de 2018, en los autos del juicio civil 146/2018, prohibió enunciar el programa “Del amor nace la vista”, y tampoco la marca Cinépolis, lo que consideró es un acto de censura sin fundamento legal.

La decisión es contra la asociación civil “No más negligencias médicas”, cuyo director es

Fernando Avilez Tostado, quien tomó el caso desde el inicio y que ahora no puede volver a mencionar el caso, que se mantiene en litigio.

“Es un acto de censura que no se puede entender que venga de una persona encargada de procurar justicia, porque es un acto anticonstitucional que viola la libertad de expresión”, indicó Foyo Vega.

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