¿EL GOBIERNO FEDERAL VIGILÁNDOSE ASÍ MISMO?

¿EL GOBIERNO FEDERAL VIGILÁNDOSE ASÍ MISMO?
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* En México cada mexicano tiene metida la mano en el bolsillo de otro mexicano

Por: Romamy Miranda Gutiérrez

OTRO ESCÁNDALO, UN NUEVO EPISODIO en donde el poder queda expuesto, desnudo sin la protección de la confidencialidad. El espionaje telefónico es un delito, pero las revelaciones del secreto mafioso entre el poder económico y el poder político muestran con una gran exposición pública las cañerías pestilentes que circulan por el país. El reciente descubrimiento de la red de de espionaje telefónico en Quintana Roo, obliga al Estado a tomar medidas adecuadas para contrarrestar ese ilícito que agravia la privacidad y libertad de los ciudadanos, periodistas, políticos y funcionarios Como todos ya sabemos, las conversaciones telefónicas son grabaciones ilícitas. A muy pocos realmente sorprendió lo ocurrido, pues es un secreto a voces que los gobiernos siempre ha hecho uso de métodos sucios y de todo el poder que tenía para mantener en constante vigilancia a sus enemigos. El espionaje de líderes políticos de oposición, de empresarios poderosos (sólo basta recordar que una de las personas consignadas y sentenciadas por el asesinato de Don Eugenio Garza Sada en la década de los setentas, era el esposo de Dulce María Sauri Riancho, la ex líder del tricolor), y periodistas independientes y críticos al sistema (caso Buendía) ha sido pan de todos los días para el régimen desde el fin de la revolución ¿Cómo y por quién creen que fue asesinado Francisco Villa?, espionaje y emboscada ordenada por Álvaro Obregón, “ilustre fundador del abuelo del PRI junto con Calles; además si no tienen ese equipo ¿cómo esperan combatir el narcotráfico, la guerrilla, el terrorismo, etc.?. Sin un marco legal que lo contenga, este espionaje dejó de ser monopolio de los Servicios de Inteligencia del Estado Mexicano para ser utilizado ahora no sólo por los distintos partidos políticos, gobiernos locales o grupos empresariales, sino también por los cárteles del narcotráfico, cuyos equipos de inteligencia les permiten conocer con antelación los operativos policiacos en su contra. Enrique Condés Lara, especialista en espionaje político, afirma: “En la clase política mexicana, todos se espían unos a otros. Y quienes se quejan de ser espiados también practican el espionaje telefónico. Nadie se salva. Cuando eran oposición, los panistas se quejaban de ser espiados por los gobiernos del PRI, pero ahora ellos recurren a las mismas prácticas. “A fin de conocer los movimientos del adversario, el espionaje también lo practican los gobiernos estatales y los partidos políticos. Incluso, en el gobierno se espía a los propios integrantes del gabinete presidencial.” ¿El gobierno federal vigilándose a sí mismo? …Mmmm…. Estimado lector ¿sabe porque hasta los propios presidentes de la República hacen esta práctica ilícita?, por la sencilla razón de que necesitan saber qué traman sus subalternos, así le juren lealtad absoluta. No olvidemos que los secretarios de Estado concentran gran poder y, por lo tanto, pueden ocasionar alguna desestabilización. Todo esto ha provocado una terrible paranoia entre los políticos y funcionarios públicos. Para comprobarlo, basta hablarles por teléfono pidiéndoles alguna información, para que de inmediato reparen: ‘No, por teléfono nada’. La comunicación telefónica dejó de ser confiable. En México hay una fuerte tradición de espionaje político. Desde antes de la Revolución, Porfirio Díaz espiaba a sus opositores hasta en Estados Unidos. Con los regímenes posrevolucionarios continúo esa práctica. Por ejemplo, es grandísimo el expediente del general Lázaro Cárdenas, siendo ya ex presidente. La Dirección Federal de Seguridad, estaba encargada de recabar información de toda la república, estado por estado, tema por tema, no solamente interceptaba sus llamadas telefónicas del general, sino también las de sus familiares, ayudantes y sirvientes. Interceptaron teléfonos e interceptaron cartas, infiltraron organizaciones y desaparecieron personas. Fueron elogiados en privado pero negados en público. En tiempos del sexenio de Carlos Salinas, él y su brazo derecho, José María Córdoba Montoya, fueron espiados hasta en sus ámbitos más íntimos. Sus teléfonos fueron intervenidos y fue así como el francés nacionalizado mexicano, fue sorprendido en vínculos inconfesables con Marcela Bodenstedt, acusada de tener nexos con el cártel del Golfo. O sea, que en México se espía a todo mundo. Un poco esta situación se asemeja a lo que el Presidente Adolfo López Mateos definió con estas palabras: “En México cada mexicano tiene metida la mano en el bolsillo de otro mexicano”. A todos los vigilaba Cuando las líneas telefónicas no estaban tan extendidas, y aún no aparecían los celulares y la Internet, había una sistemática violación a la correspondencia escrita, al grado de que en los sesenta fue puesto como Director de Correos a Miguel Delgado, un agente de la Dirección Federal de Seguridad. En los años recientes, el espionaje telefónico se incrementó desmesuradamente, al extremo de que a mediados de los noventa tan sólo la PGR controlaba 120 centros de espionaje telefónico en el país, con el apoyo de Teléfonos de México y Telégrafos Nacionales. Podemos recordar, “El caso del señor de las ligas”, la situación del “Me chamaquearon” y muchos otros casos de filtración de grabaciones telefónicas que nos llevan a asegurar que existe una robusta red de espionaje en nuestro país. ¿Quiénes y cómo realizan este tipo de espionaje?, y ¿Se puede prevenir? En corto les puedo decir que ahora cualquiera puede ser el siguiente espía y es casi imposible de detener Pero incluso aun sin necesidad de espionaje, también personajes como el ex presidente de México Vicente Fox saben que no se puede ser tan cándido cuando se tratan asuntos de alto nivel, como hacer una seudo invitación a un mandatario. “Comes y te vas”, dijo a Fidel Castro, quien en el momento que consideró oportuno reveló la grabación de esa conversación. El gobierno mexicano publicó la nueva Ley de la Policía Federal ó la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada, que ahora tendrá facultades de investigación en delitos ya cometidos, incluida la posibilidad legal de permitir el espionaje telefónico como parte de las pesquisas relacionadas con el crimen organizado. Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, inauguró el Centro de Mando de Iztapalapa, Distrito Federal, donde se llevara a cabo dicha practica. Sin embargo las intervenciones telefónicas, en México, se pueden realizar solamente por autoridades previa existencia de una orden emitida por un juez. De hecho, el realizar escuchas telefónicas es una excepción, pues la propia Constitución, así como el Código Penal que sanciona con prisión de uno a 5 años y multa de cien a 10 mil días, “al que dolosamente o con fines de lucro interrumpa o interfiera las comunicaciones, alámbricas, inalámbricas o de fibra óptica, sean telegráficas, telefónicas o satelitales, por medio de las cuales se transfieran señales de audio, de video o de datos”. También la Ley de Vías de Comunicación prohíben su realización indica en su artículo 378 que está “prohibido interceptar, divulgar o aprovechar sin derecho, los mensajes, noticias e informes que no estén destinados al dominio público y que se escuchen por medio de aparatos de comunicación eléctrica. Además, también esta prohibida su divulgación sin autorización. Sin embargo, el espionaje telefónico se ha convertido en una técnica habitual y sin control. Es ya una práctica ilegal tolerada. …¡Upsss!… GUILLOTINA. ¿Será cierto que se van a dar a conocer las conversaciones sobre como se realizarían los secuestros?

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romamy@yahoo.com

“Amigos son los Ángeles que nos levantan de las caídas, cuando nuestras alas no recuerdan como volar”

Romamy

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